Polos opuestos,el segundo álbum de Jaula de Grillos, mantiene y eleva su apuesta con un excelente trabajo de las guitarras, una base rítmica con la solidez necesaria y una producción a la altura dirigida por Óscar Clavel. La base del buen pop, que Jaula de Grillos domina como pocos.
Polos opuestos comienza con la canción Todo lo que tengo, primer single del álbum y un reflejo de la excelente factura que tiene la música de Jaula de Grillos. Enérgica, alegre, de ritmo contundente, con un estribillo de libro y desarrollada con solvencia e imaginación. Muy bien producida por el curtido en mil batallas Óscar Clavel, guitarrera y potente, da paso a Otra noche en Nueva York, un medio tiempo con cierto aire high school de corte clásico y cuerdas grabadas por Xabi San Martín, teclista y compositor de La Oreja de Van Gogh. Después, Mil pedazos ralentiza algo el ritmo del álbum con esa utilización de los coros que diferencia a la banda madrileña y con recordings adicionales de teclados (como en Lara y Despídete) a cargo de dos magníficos músicos como Gonzalo Lasheras y Tito Dávila.
El disco continúa con Dos mil tres que se mueve de manera vibrante, con un beat cercano a la música disco y frases rock a cargo de las guitarras. Una interesante mezcla que nos introduce en Veinte años, otro ejemplo de power-pop juvenil, enérgico y directo y la única canción del álbum producida y mezclada por Nigel Walker. Quince de septiembre mantiene la misma tónica con otro magnífico estribillo y en Despídete aparecen por primera vez en el disco ambientes acústicos, mandolina incluída, y coros espectaculares.
En Lara, Jaula de Grillos recupera la electricidad con un buen trabajo de las guitarras y Quererte odiar es de lo más contundente del álbum, un exhuberante tema, enérgico y que en directo será una bomba. El comienzo de Polo rojo resulta original en Jaula de Grillos por la aparición de los sintetizadores que juegan muy bien con las guitarras eléctricas en otro tema rotundo, intenso, de ritmo acelerado. En la recta final del álbum, Tu frase preferida recupera sonidos acústicos para una canción en medio tiempo que precede a Mi guerra y mi paz, lo más tranquilo del disco, con un ambiente casi folkie sostenido sólo por la voz, guitarras acústicas, coros y percusión para cerrar magníficamente Polos opuestos.
Jaula de Grillos lleva dos años trabajando sin parar y consolidándose como uno de los grupos con mejor directo de su generación. Con Polos Opuestos la banda espera ofrecer a sus cada vez más seguidores un nuevo trabajo que refleje el crecimiento común de Jaula de Grillos y sus fans